Después de haber quedado entre los tres finalistas de la categoría de FP, los alumnos de 1º del CFGM Operaciones de Laboratorio defendieron su proyecto el pasado martes, 7 de abril, en el Pozo Sotón.
Lo que defienden no es sólo un proyecto, sino una posición ética basada en la ciencia:
El edificio Pelayo 37, es un bloque de viviendas construido en 1957 que sufre “patologías del siglo pasado”. Actualmente está vacío, pero para ellos, ese vacío es una oportunidad estratégica. Como técnicos de laboratorio, no vieron un edificio en ruinas; vieron energía embebida que no debe ser demolida, sino reactivada.
La idea central del proyecto responde a una urgencia social: el acceso de la juventud a una vivienda digna. Los alumn@s plantean algo más que “dormitorios”. Plantean un modelo híbrido donde residir, aprender y convivir.
Su proyecto busca unir vivienda, comunidad y sostenibilidad, creando un espacio social, educativo y ambiental con un impacto real y alineado con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).
Pelayo 37 no es un objeto arquitectónico terminado, es un modelo replicable. Integra nuevas tecnologías para una gestión inteligente del edificio.
Algunos edificios se restauran, Pelayo 37 se reactiva. Es la demostración de que la ciencia aplicada al bien común puede transformar una ciudad y a sus habitantes, porque el futuro no se construye demoliendo el pasado, sino dándole un nuevo propósito.





